¿Cómo puedo sobrevivir?

portada_salvador_jonathan-franklin_201607241203Le dieron por muerto cuando su barca no regresó un día de tormenta en la costa del Pacífico, en México.

José Salvador Alvarenga durante catorce meses permaneció a la deriva en su pequeño barco hasta pisar la arena de Ebon Atoll, en las Islas Marshall a 12.000 kilómetros de distancia. La aventura de Salvador, digna de los mejores relatos de ficción; su salvación, un milagro tan grabado en su cerebro que nunca se olvidará de ello. Es un increible relato de supervivencia extrema que ha fascinado a todo el mundo. Este salvadoreño continúa perdido, se encuentra a la deriva en un mar de asfalto.

La sed, el hambre y los tiburones eran solo una parte de sus retos. El temor a la locura, la soledad después de la muerte de su compañero de pesca y la desesperación fueron aún peores enemigos.

Pero su ingenio y una capacidad enorme de resistencia le hicieron sobrevivir a todas las adversidades. En un barco de pocos metros de eslora, sin motor, vela ni radio, viviendo de pescado crudo, aves, sangre de tortuga y agua de lluvia y sus propios orines, durante 438 en un naufragio.

El día que iban a salir a pescar, había predicción de temporal, pero los dos pescadores continuaron pescando ya que los días anteriores habían conseguido muchas capturas y pensaban que este iba a ser otro día bueno.

Aun así, consiguen regresar hacia la costa pero la mala suerte se cebó con ellos y cuando están viendo tierra, sufren la enésima desgracia ya que se rompe el motor.

Ahí comienza la angustia de los dos náufragos, que al sexto día deben comenzar a beber su orina, ya que no tenían utensilios para recoger el agua de lluvia que lamían directamente de la lancha.

salvador-3

Empezaron a tomar también sangre de tortuga, cosa que Ezequiel Córdoba su compañero, se niega a beber y así es como empieza a detoriarse. Al cuarto mes del naufragio Ezequiel muere.

Salvador explica que mientras se encontraba muy enfermo, trató de ayudarle y que tomara algún alimento, pero se negó, solamente le pidió que no le comiera cuando muriera.

Cuando desaparece Ezequiel sufre una bajada de moral importante, pero intenta sobreponerse. Salvador es una persona muy positiva. Explica que para no volverse loco pensaba que estaba en casa y hacía sus labores cotidianas. Eso le ayudaba a mantener la mente en algo que no fuera la muerte.

 

Muy interesante también:

https://www.nauticalnewstoday.com/beber-agua-de-mar-sobrevivir-naufragio/

Deja un comentario