Sobre el Camino de Santiago

Sobre el Camino de Santiago

Hola a todos, hace tiempo que entro a leer vuestros consejos, y me gustaría añadir algunos detalles a lo que váis contando sobre el Camino de Santiago. Precisamente mañana hace un año que comencé el Camino en Saint Jean Pied de Port, para recorrer el Camino Francés entero. En la mochila llevaba muchas de las cosas de las que váis hablando, para empezar las botas, la mochila, los sacos… El del año pasado fue la tercera vez que hacía el Camino, y aunque espero que no sea la última si que ha sido la más intensa, por tiempo y por vivencias. Tuve que preparar meticulosamente mi mochila, cualquier gramo de más hace de una subida una auténtica tortura, o las jornadas maratonianas en la meseta castellana…
Si os acordáis el año pasado fue un verano seco y con al menos una ola de calor en agosto (que a mi me pilló recorriendo la provincia de Navarra). Ya antes de salir pensé seriamente la posibilidad de llevar un saco sábana, la idea era dormir en albergues públicos si era posible, y si no en privados, pero con tanta gente como pasa por esas camas, por muy limpias que estén (no pongo en duda la limpieza de los hospitaleros), dormir fuera del saco en caso de que hiciera mucho calor no me atraía nada de nada, así que me decidí por un saco sábana, y creo que fue una buena decisión, lo utilicé en casi todo el recorrido, salvo la etapa que terminé en Zubiri, el albergue era una antigua escuela y hacía un poco de frío aquella noche, pero el resto de las noches hasta que llegué a la provincia de León estuve durmiendo con el famoso saco sábana, que anda que no se han reído de mi cuando lo compré y luego cuando lo sacaba en los albergues, pero al final todos me dieron la razón, decían que iba a pasar frío, que había cosas más importantes… pero el descanso es fundamental y dormir con una temperatura adecuada ayuda a dormir profundamente, más cuando compartes habitación con decenas de personas.
Otro tema es el del agua. El primer año llevé botellas de agua mineral que iba rellenando, pero con el tiempo se deterioran o si las metes en los bolsillos se estropean, no es fácil atarlas en ningún sitio para que no se muevan y al final las llevaba de la mano. El segundo año me decidí por una botella de agua de aluminio, ligera y al ser rígida me permitía colocarla donde quisiera, suelo llevar dos por lo menos, nunca sabes dónde estará la siguiente fuente o si necesitas darle agua a alguien. Llevo una sobre la mochila atada a las cuerdas que tiene arriba y otra colgada para que esté más a mano y poder beber sin quitarme la mochila.
No sé si os interesa algún consejo más como peregrina, la verdad es que tengo compañeros de trabajo que me han pedido consejos porque dicen que en las guías no dicen apenas nada de estas pequeñas cosas que hay que tener en cuenta. Si os interesa os puedo contar alguna cosilla más.

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